Mariela del Nilo
MARIELA DEL NILO, TRANSPARENCIA HECHA POESÍA.
Es innegable la importancia y el protagonismo que en la vasta historia de la literatura colombiana, mas concretamente en la poesía, ha tenido la poeta Mariela del Nilo.
Catalogada entre los grandes del siglo pasado y de nuestro tiempo, su huella quedará marcada para las nuevas generaciones con una maestría que vale la pena sino imitarse, por lo menos si de conocerse como material obligado de estudio y de consulta.
Nacida en la ciudad de Guadalajara de Buga el 25 de febrero de 1917 y bautizada con el nombre de Alicia Emma Arce de Saavedra, al terminar sus estudios secundarios y después de casarse, cambio de ciudad y se radicó por muchos años en Palmira que la vio crecer como poeta, es aquí donde ve nacer a sus cuatro hijos. Dedicada gran parte de su vida a la docencia, fue una incansable luchadora por las actividades culturales desde la dirección de la Biblioteca Pública Municipal que regentó durante veinte años, organizando desde allí eventos culturales de talla nacional. Hoy día, ella es para la villa de las palmas uno de sus hijos adoptivos de mayor orgullo y renombre; Palmira: ciudad que le permitió vivir sus sueños y que vio nacer lo mejor de su poesía.
Ha recibido numerosos reconocimientos y condecoraciones por su trabajo literario, lleno de un estilo propio y enriquecido gracias a un aprendizaje constante y a su relación permanente con grandes figuras de la literatura regional, nacional e internacional. Ostenta el orgullo de pertenecer a la real academia de la lengua desde 1996.
Su trabajo poético, se caracteriza por su sensibilidad y belleza literaria, fruto de sus vivencias gratas o infaustas que como ser humano le tocó enfrentar y que plasmo inevitablemente en muchos de sus versos; transparencias que el lector amante de la poesía puede percibir y sentir en cada una de sus publicaciones y que no pueden dejar de mencionarse:
Espigas, 1949, Torre de Niebla, 1964, Claro Acento, 1969 y Secreta Soledad, 1992.
Antologías en las que figura
- Quién es quién en Colombia
- 21 años de poesía Colombiana.
- Antología de poetas vallecaucanos: Valores Femeninos
- Poetas Colombianos. A. Rodríguez Garavito
- Antología Poética. Olga Elena Mattei, Francia
- La poesía en el Valle del Cauca y Diccionario Literario. Ed González Porto
- Letras de Paz. UNEDA, Unión de escritores de América.
- Testimonio y desafío. Bernardo Martínez Sanclemente
Distinciones
- Medalla al Mérito Cultural Ricardo Nieto. Alcaldía de Palmira y condecoración a toda una vida dedicada a la poesía, Fundación de artes plásticas y literatura de Palmira, centro de convenciones de Palmira (2006)
- Medalla Cívica Cultural. Alcaldía de Palmira
- Cruz de Comendador, categoría al mérito en el arte y la cultura “Pedro Morales Pino”. Gobernación del Valle del Cauca
- Miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua Española.
Como un homenaje más y realizado en vida de la artista, que es como se debiera hacer siempre; el VII FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE CALI, llevará su nombre, en procura de brindar un justo reconocimiento a quien por muchos años ha dejado en alto las letras de nuestra región.
Como escritor y poeta, hijo igualmente adoptivo de esta maravillosa Palmira, soy un privilegiado al conocerla y de haber disfrutado de su compañía en algunas ocasiones. La más reciente en su residencia del tradicional barrio San Fernando de Cali, donde tuve el privilegio de disfrutar con ella no solo un café, sino también de algunos conceptos sobre poesía que tuvo a bien enseñarme, recibiendo además y de sus propias manos uno de sus libros autografiado y dedicado, que prometo guardaré celosamente como uno de los tesoros mas importantes de mi biblioteca. Voy a compartir algunas imágenes de tan inolvidable encuentro.

El poeta Riveros y Mariela del Nilo



La poeta autografiando el libro




Echemos mano de la ensoñación poética y disfrutemos algunos de sus poemas:
¡No sabes lo que es esto!
¡No sabes lo que es esto¡
de ir y venir por las calles sin ti,
sin que nadie comprenda mi silencio.
¡No sabes lo que es esto¡
de ver aquellos árboles del parque
que supieron tu infancia
cargados de racimos de arco iris
y al fondo las campanas.
¡No sabes lo que es esto¡
de mirar a las doce aquellas niñas
con el mismo uniforme que llevabas,
salir de su colegio.
¡No sabes lo que es esto¡
de mirar las mañanas con azahares de neblina
y no poder decirte: ponte tu chal de lana, hija,
salgamos a bebernos la ciudad en el aire
que Palmira de novia está vestida.
¡No sabes lo que es esto¡
de no hallarme contigo este diciembre
bajo este sol ardiente
y sentir que tu ausencia se me crece
igual que en el trapecio se agiganta
el rostro de la muerte.
¿No sabes lo que es esto?
Las horas vacías
Como quien llega hasta el altar del fuego
en cumplimiento de altas profecías,
al dios del mar en esta tarde entrego
mi cántaro ritual de horas vacías.
Porque hoy al templo de neptuno llego
y alzo mi treno de melancolía,
como el que pierde en la mesa de juego,
como el que juega la paz de sus días.
Como los primitivos a sus dioses
amé la mar, a Ulises, los veranos
y de todo quedaron los adioses.
¡Ah! ¡El cansancio de tantas lejanías!
hoy me asalta la tarde y en las manos
Presento a Dios mis ánforas vacías.
Deshojé el corazón como una rosa
Salí a buscar, retando mi destino,
con la copa mendiga entre la mano,
una gota de paz para el hermano
como un cordial y generoso vino.
Me cruce con un hombre peregrino
como escapado de un país lejano.
Dije adiós a mi amigo el hortelano
y a todo el que encontré por el camino.
Sé que entré con mi fardo de ilusiones
a un valle de pavor, de exclamaciones.
¿Era sombra, era luz? ¡No sé que cosa!
Me uní a un coro de llanto y oraciones
y ante el mural de las lamentaciones
deshojé el corazón como una rosa.
Así será la paz
Hermano, tú lo sabes: la paz
Como el amor es intemporal.
Cualquier día donde quiera
que te encuentres, recibe
con afecto este mensaje de
una colombiana que estrecha
tus manos.
__________________________
Así será la paz cuando en los campos
el sembrador alegre siembre el trigo
y vayan las doncellas con sus cántaros
cantando sin temor por los caminos.
Así será la paz. Traerá diciembre
carta abierta en azul para los niños
y escucharemos en la voz de un ángel
que no arrastran cadáveres los ríos.
Habrá paz cuando cese el miserere
de las madres que claman a sus hijos
y en la noche de duelo no se escuche
el sollozo de Dios en el olvido.
Habrá paz cuando callen los fusiles
y mudos tengan liviandad de nido.
Cuando limpio el puñal se muestre manso
como los vientos a la voz de Cristo.
Habrá paz cuando idioma, razas, credos,
Se edifiquen erguidos como un símbolo.
Cuando en las cicatrices de los odios
crezcan palomas junto a los jacintos.
Será la paz cuando el amor invite
a compartir junto a la mesa el vino
y los hombres unidos dancen, dancen,
ebrios de amor como oficiando un rito.

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